jueves, 6 de agosto de 2015

Venganza

La carretera estaba completamente helada, todo lo que se veía era nieve, y el verde de los árboles se había tornado en un  pulcro blanco.

Un único coche, de un rojo intenso, se discernía por esa larga y recta carretera, que se desdibujaba debido a su elevada velocidad. No era normal que en aquellas circunstancias el coche fuera a una velocidad tan extrema, algo extraño sucedía en aquel vehículo rojo.

El conductor era un hombre joven, de no más de veinte años, de pelo corto y un rostro no tan bello como él decía tener. Un único acompañante, un acompañante que él no parecía ver, una extraña figura estaba sentada en el asiento del copiloto, no parecía humano. Su rostro estaba desfigurado, el color rojo teñía su cara, sus ojos no poseían pupilas, no tenía nada, solo un espacio vacío donde tenían que estar los ojos. Sin embargo, miraba al conductor, su rostro y parte de su torso estaban girados, parecía que lo observaba directamente, que controlaría cualquier acto que hiciera aquel hombre.

El conductor miraba al infinito, estaba ido, sus ojos miraban al más allá, su cuerpo no mostraba síntomas de reaccionar, únicamente el pie derecho apretaba fuertemente el acelerador, el coche incrementaba su velocidad cada vez más, algo impedía a su cuerpo frenar, no sabía qué pasaba, sin embargo su organismo estaba paralizado. La carretera se iba acortando, ya no quedaba mucho para una curva, tenía que intentar girar, pero le era imposible, sus manos estaban ancladas, únicamente funcionaba su aparato respiratorio, sus latidos se incrementaban por segundos, cada vez su corazón iba más rápido, en consonancia con la velocidad de su coche. Era como si fuera a reventar cada una de las  arterias de su corazón.

Los labios de aquel extraño ser, cuyo rostro estaba severamente quemado, se movieron lentamente para decir algo extraño, que el hombre sí oyó, esta es mi venganza contra tu padre, el ser desapareció en ese mismo momento. La carretera parecía acabarse, una curva prolongada se abría paso, mas el coche no dejaba de acelerar, el hombre veía impasible como se estrellaría contra una enorme roca que componía el paisaje.

Y finalmente pasó, todo se quedó oscuro, el coche había quedado destrozado y con toda seguridad el hombre que lo conducía habría quedado en un estado lamentable, solamente se veía la sangre esparcida por los restos del coche y en la roca que había sellado su destino.

Después, el paisaje retornó a su semblante habitual el gris habitual de la carretera ya no estaba cubierto por una capa de hielo y el verde de los árboles volvió a recobrar su tono habitual de vitalidad.

-No puede ser mi hijo, no.-Una voz gritó en medio de una sala vacía. El sueño que había tenido había sido horrible, su propio hijo, muerto. Sin embargo, sabía la causa, la misma causa que lo había llevado a esa sala vacía, había matado a su hijo. El espíritu de quien torturó en el pasado sacándole las cuencas de los ojos y luego abrasándolo en un horno crematorio, había vuelto y se había vengado con la única persona que quería aquel monstruo, su hijo.




2 comentarios:

  1. La verdad es que con una muerte tan macabra como esa, no sé si yo también me vengaría. Que sádico 😱

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  2. La verdad es que con una muerte tan macabra como esa, no sé si yo también me vengaría. Que sádico 😱

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