El amor desde el dolor

Sin hablar. Sus rostros se giraban nada más verse, con la única intención que el otro retirara las palabras que gravemente habían dañado el corazón del otro.

Sin entenderse. Era difícil hacerlo pues el otro no quería estar con el otro. Sus palabras lo dañaban y se mostraba impasible a sus letras escritas y a sus palabras dichas. Tiempo, tiempo era lo que le pedía, mas él siempre, por medio de excusas, se lo negaba.

Sin verse. Lo que más hería el corazón de uno, mas no podía hacer nada por el grave perjuicio que suponía al otro, por el mero hecho de decirle que quería verlo.

Amor en desolación, mas tristemente es amor.

Aguanta, se decía quien más sufría. Aguanta porque el amor es sacrificio afirmaba para sí. No obstante, el dolor lo mortificaba tanto que el corazón se resistía a cesar en sus agudos, interminables y dolorosos latidos.

Momentos felices, que se quebraban siempre con alguna mala noticia que le era dada por el otro. Momentos en los que las lágrimas de la risa más desmedida pasaban a las del llanto más comedido. Quizá no lo viera, quizá ni tan siquiera se lo imaginaba, mas aunque se lo decía no mostraba la empatía de quien es un enamorado.

Difícil de entender es que lejos de calmarlo y alegrarle con algo, pasara de él como quien mira a otro lado cuando hay una agresión en la calle. Difícil de explicar cómo se puede enfadar por demandar atención, simpatía o las más simples de las habilidades del ser humano, cariño y compañía.

Amor en soledad, mas tristemente es amor.

Ilusiones. Rotas en mil pedazos, pues el futuro se desmorona como cuando se rompe un espejo y solo quedan las trizas imposibles de recomponer.

Esperanza. Destrozada, con la desilusión de cada día.

Miedo. Temor a que si dejaba de luchar por la relación, todo cayera, pues, al que llamaremos el otro, no demostraba nada, le era imposible o no lo creía necesario. Nadie lo entendía, nadie sabía el por qué. Ni él mismo. Lo único que lo explicaba era la falta de voluntad, el fracaso dentro de su alma y mente y sobre todo la incapacidad para entender el sufrimiento que provocaba todo ello a su pareja.

Amor combatido por uno solo, mas tristemente es amor.

No pedía ni palabras, ni deseos, ni promesas. Solo hechos. Algo fácil de hacer para quien cree en lo que dice, mas difícil para quien engaña.

No pedía hechos imposibles. Solo tiempo. Algo fácil de hacer con las personas a las que les importa, mas difícil para quien solo le importa él mismo y a los que defiende cerradamente como su familia y excluye justamente al que más lo quiere.

No pedía un acto divino, solo actos de amor.

Solo palabras de uno, hechos de otro, mas tristemente es llamado amor...




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