Pesadilla en la morada de 1868


Estaba sola en esa casa, en la que nadie querría estar, al menos de noche. Alrededor de ella se encontraba un bosque, cuya atmósfera estaba contaminada por los aullidos de los lobos que se disciernen a lo lejos de la frondosa y tenebrosa espesura.

La casa llevaba años sin habitarse. Muchos habían sido los inquilinos de esa apartada morada. Gente sin dinero, gente sin recursos y gente de toda raza había vivido en esa peculiar, pequeña y especialmente siniestra casa. Sin embargo, el destino de sus inquilinos fue la muerte más dolorosa que un ser humano se pueda imaginar. Asesinatos por degollación, por desmembramiento, por cal deshaciendo cada uno de los órganos y músculos de la víctima y otras muertes aún más escabrosas.

Muchas son las muertes que han contemplado las cuatro paredes de esta casa, y hoy esas paredes se iban a nutrir de la sangre de una joven, guapa, incrédula e indefensa.

La muchacha entró en la casa desconcertada y apestando al olor nauseabundo del wiski barato. Se había perdido y había llegado a la casa donde más asesinatos había habido, hasta 50 víctimas. A lo  largo de la historia de más de 200 años, una casa de madera que parecía vivir fuera de la coordenada temporal, una casa donde el tiempo se detiene y el mundo se desvanece tal y como lo conocemos.

La joven llamó antes de entrar, solo respondió el crujido de la madera rechinante, sin embargo al toque del segundo golpe la puerta se abrió, lenta y sonoramente como lo harían todas las puertas de madera de 1868. Nada más entrar, la puerta se cerró, el estruendo que provocó resonó en su cabeza tanto que no tuvo más remedio que caer al suelo. En ese mismo instante un cuerpo cobró vida de la madera, solo brazos y cabeza se movían en dirección al cuerpo de la joven. Esta inmediatamente reaccionó y salió gritando en ruidosos gritos. Cuando volvió la vista atrás el medio cuerpo, se había desvanecido.

-Es el alcohol, no puede ser cierto.-Se dijo en voz alta. La cabeza le daba vueltas, no sabía qué hacer, la casa vista desde fuera era pequeña, sin embargo en el interior tenía un largo pasillo y entradas a un número infinito de habitaciones. Esa casa no solo estaba fuera de las coordenadas temporales, también, espaciales. 

La chica se encerró en una, temerosa de salir, se quedó sentada en una esquina. Pensaba que allí estaba a salvo, muy pronto descubriría que no. Una voz empezó a entrar en su mente, le susurraba tan solo una frase, morirás esta noche. De pronto lo que parecía una pared sólida se resquebrajó en miles de pedazos y de ahí salió un niño, aún susurrando esas palabras. Sin embargo, su cuello estaba rasgado por una gran herida, y la sangre no dejaba de cesar. Las gotas de sangre se fueron acercando, de acuerdo el niño caminaba, con paso lento, hacia ella. La joven lloraba sin poder reaccionar, no daba crédito a lo que veía.

El niño posó una de sus manos en el cuerpo de la adolescente. En ese momento salió corriendo desesperada cerrando la puerta que tenía detrás, sin ver que el niño se había desvanecido y la pared de donde había salido, reconstruido.

El pasillo del piso principal parecía no tener fin, ya no había puerta de entrada, al menos ella no la discernía. Estaba encerrada sin que nadie la pudiera oír gritar ni mucho menos rescatar.

Recorrió el pasillo, solo había habitaciones, una al lado de otra, hasta que llegó al extremo donde para su desgracia estaba la habitación número 50 y no como esperaba la puerta por la que había entrado.

Su mente alcoholizada no podía pensar más y se tiró al suelo en un intento de que las neuronas, dañadas por la ingesta de alcohol,  le volvieran a funcionar y que toda pesadilla se desvaneciera. Sin embargo, los minutos pasaban y lejos estaba su fortuna, pues las pesadillas iban aumentando A pesar de que las voces le atormentaban la cabeza, la chica reunió fuerzas y en su intentona de escapar, entró en la habitación del extremo, en la número 50.

Cuando entró, vio un hombre alto, elegante, pero a la vez siniestro. No vestía como un hombre del siglo XXI, su ropa parecía ser, como poco, decimonónica y algo paralizó el cuerpo de la joven. Sus ojos, donde tenía que tenerlos solo estaban las cuencas y de ellas dos hilos de sangre recorrían la cara del hombre. La cogió del hombro, con el rechazo inútil de la joven y la acompañó, con una sonrisa en su malformada boca, a la misma puerta por la que había entrado a esa casa. Instintivamente, se zafó del hombre y corrió a la puerta, consiguió abrirla y la cruzó, en ese mismo instante creía que todo había acabado. Lejos de eso, vio que volvía al mismo lugar, vio el mismo pasillo, la misma longitud las mismas habitaciones. Había vuelto donde todo había comenzado, con una pequeña diferencia, ahora todas las puertas, sin excepción, estaban abiertas de par en par.

Al paso de los minutos, el pasillo se llenó de gente, reconoció tres figuras, el hombre sin ojos, el niño degollado, y el medio cuerpo. Pero había más, mujeres, ancianos, negros, blancos, no había excepción, de todas las razas y de toda amplitud de edad. Todos se acercaban a la joven, que indefensa se cobijó en el otro extremo, esperando, sin poder evitarlo, su muerte.

Todo se volvió rojo y los gritos se apoderaron de la casa. La joven yacía en el rincón desnuda y con la cara quemada. Algo de lo que tanto había presumido, ahora se había convertido en algo negro y horrible a la vista y peor al tacto. Por todo su bonito cuerpo también revestía quemaduras.

En la casa algo cambió, el número de a puerta del extremo. Ahora en él se grabó otro número, el 51. El cuerpo de la joven fue arrastrado por una fuerza invisible hacia esa habitación y cuando fue arrojado su cuerpo la habitación se cerró al igual que todas y cada una de las habitaciones.

La puerta principal de la morada se entreabrió buscando la víctima número 52.

El aullido de los lobos volvió a inundar la atmósfera de ese estremecedor y diabólico sitio.


Comentarios

  1. Sin duda te has vuelto a superar!! Un relato increíble e intrigante con una narrativa como tú solo sabes aportar. Perfecto para leer con una luz tenue donde a cada frase, a cada palabra te pone los pelos de punta. Sin duda sabes como generar terror. Felicidades por tu nuevo relato!!

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    1. Muchas gracias por tu comentario ^^. Me alegro de que te haya gustado y que te haya asustado jejeje. ¡Saludos y buen fin de semana!

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