domingo, 8 de marzo de 2015

Injusticia militar

Un nuevo día ha llegado, un nuevo temor, hace muchos años entré en la que dicen, la institución más valorada del país donde vivo, el ejército, quizá desde fuera, se vea democrática y un trabajo maravilloso, ayudas a tu patria, y justamente por ello me metí en este mundo, que muchos por desgracia aún consideran solo una vida para hombres, para mí una vida que ahora se desvanece, una vida que ya jamás podré tener.

Los actos para con la sociedad son geniales, ayudo a quien lo necesito, ¿por dinero?-claro que no, cualquiera que conozca algo del ejército sabrá que no se cobra tanto como para tener chalets de millones o para tener descapotables, pero cuando la caridad de la institución se convierte en el eterno infierno de una mujer, se mira de otra manera y te empiezas a cuestionar todo.

Cuando me metí en el ejército, ya hace cuatro años, no pensé que me pasaría nunca lo que me sucedió aquella noche de invierno, aquella noche que jamás podré olvidar, imágenes que nunca se me borrarán de las retinas de los ojos, imágenes por las que las lágrimas correrán por mi cara en todo momento que lo recuerde.

Quizás ya sabréis de lo que hablo, ni tan siquiera hay que describir la escena para que ya os imaginéis lo que era, uno de tantos casos de violación, dentro de la institución, que supuestamente debe garantizar los derechos de todos, todos los ciudadanos, sin excepción, pero para los que estamos dentro parece que es de manera distinta, ¿por qué os preguntaréis?, cuando denuncias y quien te violó, quien te hizo pasar las peores horas de tu corta y antes, feliz vida, es condenado tan solo a dos años de cárcel, pero encima, como recompensación es ascendido de comandante a teniente coronel, te preguntes que si esta es la institución que debería ser la más valorada. 


Por la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los ámbitos.
Contra injusticias como la de Zaida Cantera.


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